Cómo ahorrar costes en tu flota de vehículos

Cómo ahorrar costes en tu flota de vehículos

Según el estudio realizado a lo largo del primer semestre de 2018 sobre un grupo de más de 12.000 vehículos de 1.500 Kg a 3.500 Kg dotados de un dispositivo localizador GPS, de empresas clientes de todos los tamaños, dedicadas a actividades relacionadas con servicios, instalaciones y mantenimientos en general, hemos obtenido una serie de recomendaciones que pueden ayudar a reducir el gasto que suponen los vehículos en las flotas de empresas de servicios, instalaciones o mantenimientos.  

 

¿Y no se puede hacer con menos vehículos?


1. USO MENSUAL – Se observa que cuanto mayor es el número de vehículos de la empresa, más difícil resulta el control de la flota. En pequeñas empresas, donde los recursos son limitados y el trato es más cercano, existe un mayor control sobre el uso de los vehículos, mientras que en grandes organizaciones donde se da una gran dispersión de los vehículos, la gestión de la flota se diluye y resulta imposible su control de no contar con algún sistema de gestión de flotas o herramientas telemáticas que proporcionen información sobre el uso de los vehículos.

Se constata que más de 300 vehículos (2,53%) no tienen ningún movimiento durante periodos de 30 días o superior. De ser conocida esta circunstancia por parte de la empresa, resultaría más económico optimizar la flota, dimensionarla con arreglo a las necesidades del servicio del momento y acudir a alquileres de vehículos a corto y medio plazo, en caso de necesidad. El coste de un vehículo industrial de pequeño tamaño, sin uso durante un mes, es del orden de 300 – 400 €/mes, pero el mayor ahorro se obtendría planificando y optimizando adecuadamente su uso. Se observa en la muestra que más de 2.800 vehículos (20,83 %) realizan a lo largo de un mes menos de 100 Km. Cifra que, salvo para servicios de vigilancia, emergencias, u otros muy concretos que lo justifiquen resulta, a todas luces escasa para mantener este número de vehículos en la flota, durante largo tiempo. 

 

 

2. ¿FURGONETA GRANDE O PEQUEÑA? – Un indicador de máxima importancia a la hora de valorar la incorporación de un vehículo a la flota, es el consumo. Para ello, partimos de una serie de premisas respecto a tipología del vehículo y su carga: En la mayoría de los casos, estos servicios se realizan con furgonetas de tipo pequeño o mediano, de entre 500 y 1.000 Kg de carga útil, con un único conductor a bordo y un peso de carga medio, entre 100 y 150 Kg, normalmente herramienta, utillaje, o pequeñas cargas. Esta carga transportada, no suele ser ni voluminosa, ni pesada. Los vehículos van, mayoritariamente con poca carga. 

En el uso general sobre la población de vehículos observada se confirma que el consumo medio real de una furgoneta pequeña es de 8,56 L/100 Km, mientras que, en una furgoneta grande, es de 12,45 L/100 km.

A ello hay que añadir otra serie de hándicaps de la furgoneta grande:

– Mayor coste de incorporación a la flota, ya se trate de compra, renting o alquiler.
– Mayor coste de mantenimiento y otros gastos, principalmente seguros y neumáticos.
– Mayor dificultad de aparcamiento. Una furgoneta pequeña tiene una longitud, en el entorno de los 4,30 m. mientras que una grande rondan o superan los 5,00 m.
– Mayor dificultad para acceder a los aparcamientos públicos. Mientras las pequeñas se quedan en una altura próxima al 1,80 m. las grandes superan el 1,90 m. Ello unido a la mayor distancia entre ejes, hace muy difícil, si no imposible, la entrada a los parkings públicos. Descartando las furgonetas de techo sobreelevado, a las cuales les resulta imposible acceder a la inmensa mayoría de los parkings públicos.

 

 

En empresas de servicios y mantenimientos, pequeñas y medianas, se suele tirar por elevación, por si acaso, adquiriendo la furgoneta grande, pero conviene valorar la incorporación a la flota furgonetas de pequeño tamaño, reduciendo el número de furgonetas grandes al mínimo posible para ser utilizadas en aquellos servicios o labores que realmente lo requieran. Esta decisión puede suponer un ahorro anual superior a los 2.000 € por vehículo.

 

3. COMBUSTIBLES ALTERNATIVOS – Si bien es cierto que recientemente se observa una tendencia en la incorporación a las flotas de vehículos con combustibles ecológicos, principalmente electricidad, GLP y gas natural. Es constatable la poca penetración de este tipo de vehículos en las flotas de empresas de servicios, en este momento no alcanzando entre todos ellos, el 4% de vehículos alimentados por combustibles alternativos. A este respecto conviene considerar que, la apuesta por combustibles respetuosos con el medio ambiente, está más extendida en grandes organizaciones, que incorporan la ecología como una de sus señas de identidad, pero existe un gran número de empresas de servicios, de tamaño mediano y pequeño, donde el 100% de los vehículos siguen siendo de gasoil, habiéndose registrado un pequeño repunte de la gasolina (1,35%) frente al gasoil en furgonetas ligeras.

Los inconvenientes que ahora mismo limitan la incorporación a flotas de estos vehículos con nuevos combustibles son, principalmente:

– Mayor precio de los vehículos de combustibles alternativos, especialmente los eléctricos, y el coste de la infraestructura de recarga necesaria.
– Poca o nula implantación de electrolineras o gasolineras GLP y gas natural que, en determinadas zonas, podría llegar a comprometer la correcta atención de los servicios.
– Tiempos de recarga y autonomía, especialmente eléctrico.
– Reducida oferta de producto por parte de los fabricantes de vehículos.

Por otra parte, como ventajas se reconoce:

– Menor coste por km. recorrido.
– Acceso al centro de las grandes ciudades, y exención de pago en las zonas de estacionamiento regulado.
– Menor coste de mantenimiento.
– En muchos casos, la autonomía excede con mucho, el uso medio diario.
– La concienciación por el respeto con el medio ambiente.  

 

4. USO NO CONOCIDO –  Una de las vías de agua en la gestión de flotas es el uso no conocido o no autorizado. Se trata del uso que se hace de los vehículos, sin tener ninguna relación con el desempeño ni la tarea asignada, y no conocido ni autorizado por la empresa. Normalmente se trata de desplazamientos particulares entre semana, de poco recorrido (inferior a 10 Km), pero muy numerosos, camuflados en el uso profesional, y viajes esporádicos cortos de fin de semana (inferior a 100 Km).

Medido el uso no profesional en los vehículos de servicio dotados del sistema de control de flotas, se constata que este uso supone un 9,2 % del total. Ello sin considerar el efecto disuasorio que producen dichos sistemas en los hábitos de uso del vehículo, suponiendo con certeza que, en aquellos vehículos que no disponen de ningún medio de control de flotas, este uso no conocido es superior.

El gasto más inmediato de en estos usos no autorizados es el consumo de combustible, pero también es conveniente considerar el sobrekilometraje asociado a esta práctica en lo relativo a desgaste, neumáticos, mantenimientos, etc. Todo ello en su conjunto, puede representar, por vehículo, un coste en torno a los 100 €/mes.

 

Conclusiones · Recomendaciones para ahorrar costes

 

Es de gran importancia ajustar el tamaño de la flota en función de dos vertientes fundamentales:

– 
El uso que se hace de los vehículos en periodos acotados (normalmente se utiliza el mes porque es un tiempo suficiente y no muy largo, para obtener conclusiones). Analizado el uso que se hace de los vehículos, y siempre que sea posible, reducir la flota. La versatilidad y modularidad de los actuales contratos de renting y alquiler, permiten a la empresa ajustar la flota de forma dinámica con extraordinaria facilidad, ahorrando mucho dinero.

– Tamaño de las furgonetas. Se suele dar la circunstancia, a la hora de incorporar una nueva furgoneta a la flota, de optar por el caballo grande, sin considerar el ahorro y la versatilidad que proporcionan las furgonetas de pequeño tamaño para una gran mayoría de los servicios realizados.

Es conveniente ir acostumbrándose, e incorporar a flota vehículos de combustibles alternativos para determinados servicios. Estos nuevos combustibles han venido para quedarse, y los mensajes que llegan desde las Administraciones Publicas, relativas a los combustibles fósiles, animan al cambio. Esta incorporación paulatina, hará que el cambio no resulte traumático más adelante.

Para poder hacer un correcto control de flota, es necesario contar con alguna herramienta que proporcione información de los vehículos. Sin un sistema de gestión de flotas no es posible el control, más haya de meras suposiciones, que normalmente, no coinciden con la realidad.

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